No hay nada peor en este mundo que el ansia de imponerle al otro las ideas propias. Es una opinión personal, claro. Pero cuando ese “otro” es todo un país, la cosa duele. Hay que respetar las ideas de las personas que quieren prohibir el derecho al aborto y cualquier interrupción del embarazo. Se les puede recordar que el aborto estuvo prohibido en este país y en otros por muchos años y la realidad social se llenó de masacres, de mercado negro, de tragedias, de hipocresía social. Pero hay que respetar sus ideas.Y ahora la candidata republicana a la vicepresidencia quiere jugar esa carta (la carta la jugó antes el presidenciable McCain para ganarse el voto conservador que no vota gestiones y visiones políticas, sino temas de convicciones religiosas, de fe). Y uno en el poder político quiere ver a alguien que ayude a una sociedad diversa y compleja. No a un clérigo presto a golpearte con un crucifijo (u otro símbolo religioso) en la cabeza.
El Mes. Lo de la Herencia Hispana es una celebración anual de cuatro semanas. Una fiesta de estadounidenses: de latinos de aquí y de allá. Pero la latinidad es una convicción que a veces se debilita por el excesivo fervor nacionalista (de allá) del inmigrante con temor e inseguridades a ser de acá. La pupusa, la alcapurria, el mofongo, el ceviche, el flan, los churros y el acento (al hablar español e inglés) es lo que nos define como estadounidenses. Y el idioma: al menos 35 millones de personas hablan español acá.
Ocho Cinco. Chad Johnson milita en el equipo de fútbol americano Cincinnati Bengals. En 2006, cuando la NFL celebró el Mes de la Herencia Hispana Johnson salió a la cancha con un nombre diferente en la camiseta: Ocho Cinco. La Liga le prohibió utilizar esas dos palabras y Johnson decidió cambiarse su apellido legalmente para poder llevarlo escrito sobre su camiseta. Mr. Johnson ahora se llama Chad Javon Ocho Cinco. Y eso (Ocho Cinco) es lo que llevará escrito a partir de ahora en su uniforme. Los puristas dirán que el apellido debería ser Ochenta y Cinco (que es como se dice su número en español), pero sin duda es más largo y más difícil de pronunciar para este deportista afroamericano nacido en Miami en 1978, que juega de “wide receiver” y cuyo historial ahora dirá que “Ocho Cinco ha sido seleccionado para el ‘Pro Bowl’ en cinco ocasiones y ha sido nombrado ‘All-Pro’ tres veces”. Hay quien dice que todo es una maniobra publicitaria para vender más en el lucrativo mercado de las prendas deportivas. Prefiero pensar que Chad —conocido por sus celebraciones al convertir touchdowns y por haber corrido en contra de un caballo— tiene la convicción de que, sin imponerse a nadie, puede enseñarle a muchos a decir al menos dos números, bien, en español.
Etiquetas:
Compartir
-
▶ Responde a esto