A su paso por la oficina, breve como siempre, el Fabricante de Espejos me dio una buena noticia, en el sentido de que había leído en uno de los diarios más importantes del mundo- The Washington Post – que Obama "tiene todas las posibilidades de convertirse en un gran presidente". A esa opinión, me dijo el Fabricante, se le unieron otros impresos importantes de las ciudades de Chicago y de L.A.
Acto seguido me deslizó su colaboración “milagrosa” ( me la trae cada vez que Dios lo ilumina ) acompañada de una recomendación: “ Con esto abre una polémica en el foro de Tiempo Latino”. No había terminado de leer su escrito para cuestionarle algo, cuando descubrí que como siempre, el Fabricante de Espejos había desaparecido sin despedirse, no se le quita esa mala costumbre …Lo que no impide que ponga a consideración de los lectores y amigos de Tiempo Latino los textos del escurridizo Fabricante de Espejos. Helo aquí…
El presidente que inicia con apoyo de los principales diarios del país, tiene asegurado cierta estabilidad los primeros dos años de su gestión. Aunque Obama que hasta ahora maneja con maestría su campaña comportándose siempre dentro de lo “políticamente correcto”, tiene ante sí un reto nada envidiable. Si continúa con la ortodoxia a pie juntillas, llegara el momento en que se tope con la regla maquiavélica que aconseja al Príncipe cuando asumas el poder: “cambia lo que se necesite, pero no mucho”.
La crisis económica que ahora enfrenta USA, indigestión de ganancias producto de la especulación y la codicia de Wall Street, necesita de inmediato la creación de mecanismos o instituciones que reencaucen la acumulación de capital, y para ello se necesitan grandes mercados abiertos sin restricción a las inversiones estadunidenses.
Después de la Segunda Guerra Mundial estaban ahí Winston Churchill y un presidente como Franklin D. Roosevelt que vio en la creación de un orden posguerra una manera de garantizar la prosperidad de EEUU.
Después de los Acuerdos de Bretton Woods de julio de 1944, donde se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo, tienen como consecuencia, la creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y el uso del dólar como moneda internacional.
Barack Obama puede ser ese operador oportuno y circunstancial capaz de crear esos nuevos mecanismos que le siguieron a los acuerdos de Bretton Woods, pero para ello tiene que romper esa regla maquiavélica de oro, en caso de que llegue a la Casa Blanca. La pregunta es ¿Será capaz de ello? ya que sin duda, quien gane en los comicios del próximo 4 de noviembre no protestara el cargo en el Capitolio, sino que recibirá el gobierno sobre una tabla de surf en la cresta de una ola.

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