El consenso general era que los diez puntos del presidente Calderón, era un buen discurso, pero para iniciar el sexenio. A mitad del río, con el país colapsado en sus manos y pidiendo apoyo de la oposición para alcanzar la otra orilla no despertaba mucho entusiasmo para las mayorías del país que no pertenecen a ningún partido político, esto es algo que se olvida con frecuencia. El país no tiene partido político.
En realidad la parte toral de la exposición y su visión actual del país para enfrentar el colapso no representa ninguna sorpresa para nadie y creo que se queda corto.
Un botón basta de muestra, en el primer punto acepta la pobreza extrema en que vive 1 de cada 5 mexicanos. Es bueno que lo acepte pero la cifra se queda muy corta ya que fácilmente existe hoy en el país un porcentaje de 3 de 5 mexicanos vive en pobreza extrema. Admitir la realidad sería el primer paso, para solucionar la situación, porque del tamaño de la gravedad debe ser la eficacia de la medicina que se recete. Hasta ahora, casi después de 100 años de revolución y 200 de independencia los mexicanos seguimos tomando analgésicos para ésta enfermedad de muerte lenta pero segura llamada pobreza extrema, cabe preguntarse ¿Qué han hecho con el país los políticos profesionales en todo ese tiempo? En incontables ocasiones en éste espacio hemos solicitado el adelgazamiento del aparato burocrático de las tres instancias de gobierno, lo que se hace inaplazable, ya que gran parte del personal no labora en esas dependencias, sino que forman parte de la estructura electoral, y en periodos de elecciones son piezas fundamentales de esa maquinaria.
En tiempos normales ese personal- sanguijuela se transforma en una red de espionaje hacia el interior de sus dependencias y con frecuencia son habilitados para hacer trabajos “especiales” en la calle, todo ello a cargo del erario. No olvidar que el político profesional no vive ni piensa en armonía con el calendario gregoriano, como usted amable lector y yo que somos simples mortales, sino que ellos piensan y actúan en afinidad con el calendario electoral.
En esa estaba, cuando me llega la información de un hecho que pinta de un solo trazo el problema toral del país , que a menos de 72 horas de haber sido instalada la LXI Legislatura, el pleno de la Cámara de Diputados rechazó la solicitud de licencia de 10 legisladores: seis del PVEM, dos del PRI, uno del PRD y uno más del PT.
La sorpresa fue que la mayoría de la “licenciosas” fueran mujeres. Si hubieran sido hombres, una raya más al tigre, se entiende más no se justifica, pero no, en éste caso de corrupción en flagrancia lo nuevo es que son del sexo bello y el hecho en sí se torna en un parámetro que pone sobre la mesa el problema principal que se debe atacar frontalmente, que no se mencionó en el discurso de Calderón y que la clase política tampoco lo quiere abordar a calzón quitado: La falta de honestidad en los servidores públicos y en los representantes populares. Hasta ayer, el prototipo de corrupción probada se manejaba en personas del sexo masculino y en clase baja y media baja. Policías de tropa, jornaleros, desempleados, burócratas de medio pelo, raterillos de poca monta. Si, se hablaba de manera generalizada de los diputados, era siempre como algo abstracto, no probado y en sospecha recurrente que ahora sus propios pares, al negarles la licencia desde de la Mesa Directiva, la diputada del PAN, Silvia Monge Villalobos, leyó los nombres de quienes solicitaban licencia, los condenan de ésta manera: "Hoy nos damos cuenta de cuál es la forma en que algunos partidos operan".
Lo “normal” era corromper a mujeres pobres o de clase media baja. Hoy sabemos que el país ya creció en ese nivel y que nuestras mujeres que siempre se habían mantenido en un nivel mucho más alto de confiabilidad, de honestidad, nosotros mismos, sus hombres, estamos corrompiendo a señoras damas de alto poder económico y nivel social, por hombres de su igual nivel de vida.
No vamos a repetir lo nombres de las féminas, ya muy publicadas por cierto, porque además el punto es otro, la corrupción total en donde todos estamos metidos hasta el cuello.
Entonces dictar una serie de medidas para sacar al país adelante, conociendo a mis congéneres como los conozco, será cuestión de un ratito y enseguida se buscará la forma de darle la vuelta al asunto, “porque las leyes se hicieron para violarlas” y cada vez, mejoraremos, sí, en nuestra habilidad para burlar la ley de la misma forma que lo hicieron ahora estas damas diputadas que pidieron licencia cuando ni siquiera se habían sentado en su curul, lo que demuestra que ser diputado en México es solo un medio para inmediatamente, saltar a otro objetivo, sin cumplir con la protesta que rindió al tomar posesión del cargo al que lo elevó el voto popular, burlándose impunemente del electorado y de la gente que depositó toda su confianza en ellos.
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