Presagio. Las elecciones estatales de 2005 y 2006 en Virginia fueron un adelanto de lo que ocurrió en las presidenciales del martes 4 de noviembre, cuando el tradicional estado republicano eligió a un demócrata como su presidente, siendo el voto latino crucial.
En 2005, el vicegobernador Tim Kaine (D) obtuvo la victoria sobre el ex fiscal estatal Jerry Kilgore (R), quien montó su campaña en contra de los indocumentados a raíz del conflicto en el pueblo de Herndon, en donde un sector de la población se oponía a la apertura de un centro de jornaleros.
Kaine venció cómodamente a Kilgore. Y activistas dijeron que los inmigrantes fueron importantes en esas elecciones.
La conquista de Webb. Pero en 2006, el voto hispano se posicionó con mayor fuerza en las elecciones congresionales con la victoria de Jim Webb (D) frente al popular George Allen (R) por la representación en el Senado. Webb había apelado a la comunidad latina con todo y sorprendió a la nación con su triunfo. Ganó por apenas 10.000 votos. La cifra de hispanos que votaron en ese entonces superó tal cantidad. Cabe recordar que los ojos de la nación estaban puestos en Virginia porque la victoria de Webb inclinó la balanza política en el Senado a favor de los demócratas.
Decepción. Líderes hispanos demócratas celebraron la respuesta de los latinos a las promesas de que “una voz los representaría en el Congreso”. Sin embargo, la acción de Webb en el Senado sobre el tema migratorio fue una “cuchillada” por la espalda para algunos hispanos que lo favorecieron. Webb votó en contra de una reforma migratoria integral.
Alerta. La “traición” de Webb sentó un precendente que los hispanos esperan no se repita hoy con las victorias de Mark Warner en el Senado y Gerald Connolly en la Cámara de Representantes. Y por supuesto con la del presidente electo Obama.
milagros@eltiempolatino.com
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